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La Opinion de la Iglesia Catolica

Programa Provincial de Educación

“Donar Órganos… un Derecho de Todos”

Construyendo la PEDAGOGÍA DE LA ESPERANZA


Prof. Lic. Susana María Chercasky
Coordinadora de Educación y Comunicación de C.U.C.A.I.COR


La Opinión de las Religiones = La Iglesia Católica

Programa: “La Donación de Órganos es un acto

sublime de Amor al Prójimo”


De la mano del CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA el Cristiano camina a la Vida


“CREO EN LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE”

989. Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos, después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que él los resucitará en el último día (ef.Jn 6,39-40)

990. El término “carne” designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad (ef.Gn 6,3;Sal 56,5; Is 40,6). La “resurrección de la carne” significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también, nuestros “cuerpos mortales” (Rm 8,11) volverán a tener vida.

Cómo resucitan los Muertos

997. ¿Qué es resucitar? En la muerte, separación del alma y el cuerpo, el cuerpo del hombre cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado.

998. ¿Quién resucitará? Todos los hombres que han muerto. “Los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación”.

999. ¿Cómo? Cristo resucitó con su propio cuerpo: “Mirad mis manos y mis pies, soy yo mismo”; pero EL no volvió a una vida terrenal. Del mismo modo, en ÉL “todos resucitarán con su propio cuerpo, que tienen ahora”, pero este cuerpo será “transfigurado en cuerpo de gloria”, en “cuerpo espiritual”.

1004. Esperando este día, el cuerpo y el alma del creyente participan ya de la dignidad de ser “en Cristo”, donde se basa la exigencia del respeto hacia el propio cuerpo, y también hacia el ajeno, particularmente cuando sufre.

La muerte

1006. “Frente a la muerte, el enigma de la condición humana alcanza su cumbre”. En un sentido, la muerte corporal es natural...

1007. La muerte es el final de la vida terrena. Nuestras vidas están medidas por el tiempo, en el curso del cual cambiamos, envejecemos y, como en todos los seres vivos de la tierra, al final aparece la muerte como terminación normal de la vida...

“Debemos alegrarnos que la medicina, puesta al servicio de la vida, haya encontrado en el trasplante de órganos, una nueva manera de servir a la familia humana, salvaguardando aquél bien fundamental de la vida...” “... La muerte es de alguna forma vencida, y se restaura la vida”Su Santidad Juan Pablo II


El sentido de la muerte cristiana

1013. La muerte es el fin de la peregrinación terrena del hombre, del tiempo de gracia y de misericordia que Dios le ofrece para realizar su vida terrena según el designio divino y para decidir su último destino. Cuando ha tenido fin “el único curso de nuestra vida terrena”, ya no volveremos a otras vidas terrenas. “Está establecido que los hombres mueren una sola vez”. No hay “reencarnación” después de la muerte.

 

LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA

Artículo 1. El Hombre, Imagen de Dios

1704. La persona humana participa de la luz y de la fuerza del espíritu divino. Por la razón es capaz de comprender el orden de las cosas establecido por el Creador. Por su voluntad es capaz de dirigirse por sí misma a su bien verdadero. Encuentra su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y el bien.

1705. En virtud de su alma y de sus potencias espirituales de entendimiento y de voluntad, el hombre está dotado de libertad, “signo eminente de la imagen divina”

1706. Mediante su razón, el hombre conoce la voz de Dios que lo impulsa “a hacer el bien y evitar el mal”. Todo hombre debe seguir esta ley que resuena en la conciencia y que se realiza en el amor de Dios y del prójimo. El ejercicio de la vida moral proclama la dignidad de la persona humana.

Artículo 3. La Libertad del Hombre

1730. Dios ha creado al hombre racional confiriéndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos. “Quiso Dios dejar al hombre en manos de su propia decisión”...

1733. En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia...

Artículo 7. Las Virtudes

II. Las Virtudes Teologales: La caridad

1822. La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.

1829. La caridad tiene por frutos el gozo, la paz y la misericordia. Exige la práctica del bien y la corrección fraterna; es benevolencia; suscita la reciprocidad; es siempre desinteresada y generosa; es amistad y comunión.

“...Se trata de ofrecer sin recibir recompensa alguna, una parte del propio cuerpo, en beneficio de la salud y el bienestar de otra persona.” Su Santidad Juan Pablo II

 

LA COMUNIDAD HUMANA

Artículo 2. La participación en la vida social

II. El Bien Común

1905. Conforme a la naturaleza social del hombre, el bien de cada cual está necesariamente relacionado con el bien común. Éste sólo puede ser definido con referencia a la persona humana: “No viváis aislados, cerrados en vosotros mismos, como si estuvieseis ya justificados, sino reuníos para buscar juntos lo que constituye el interés común”.

1924. El bien común comprende “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección.”

1926. La dignidad de la persona humana implica la búsqueda del bien común. Cada cual debe preocuparse por suscitar y sostener instituciones que mejoren las condiciones de la vida humana.

Artículo 3. La Justicia social

IEl Respeto de la Persona Humana

1931. El respeto de la persona humana pasa por el respeto del principio: “Que cada uno, sin ninguna excepción, debe considerar al prójimo como “otro yo”, cuidando, en primer lugar, de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente” (Gs 27,1)...

1932. El deber de hacerse prójimo de los demás y de servirlos activamente se hace más acuciante todavía cuando estos están más necesitados en cualquier sector de la vida humana. “Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40)

“...los pacientes receptores no deberán olvidar que están recibiendo una donación única, de otra persona, la donación de sí, hecha por el donante, donación que sin duda, debe ser considerada una forma auténtica de solidaridad humana y cristiana.”

Su Santidad Juan Pablo II

III. La Solidaridad Humana

1939. El principio de solidaridad, expresado también con el nombre de “amistad” o “caridad social”, es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana (ef.SRS 38-40, CA 10)

“La dificultad de la operación, la necesidad de actuar prontamente, y la de una completa concentración en su tarea, no debería hacer perder de vista al médico, el MISTERIO de AMOR que involucra lo que está realizando...” Su Santidad Juan Pablo II

 

“AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”

Artículo 5. El Quinto Mandamiento

I. El Respeto de la Vida Humana

2258. “La vida humana es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término...”

2276. Aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible.

El respeto de la Salud

2288. La vida y la salud física son bienes preciosos confiados por Dios. Debemos cuidar de ellos racionalmente teniendo en cuenta las necesidades de los demás y el bien común...

El respeto de la persona y la investigación científica

2293. ...La ciencia y la técnica son recursos preciosos cuando son puestos al servicio del hombre y promueven su desarrollo integral en beneficio de todos..., tiene por tanto en la persona y en sus valores morales el sentido de su finalidad y la conciencia de sus límites.

“...El Trasplante presupone una decisión previa, explícita, libre y consciente del donante, o de aquél que lo represente legítimamente...”

Su Santidad Juan Pablo II

2296. El TRASPLANTE DE ÓRGANOS no es moralmente aceptable si el donante o sus representantes no han dado su consentimiento consciente. El TRASPLANTE de ORGANOS es conforme a la ley moral y puede ser meritorio si los peligros y riesgos físicos o psíquicos sobrevenidos al donante son proporcionados al bien que se busca en el destinatario...

El respeto a los muertos

2301. ...El don gratuito de órganos después de la muerte es legítimo y puede ser meritorio.

 


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Campaña “Elegí ser Donante. Vota por la Vida” - Mesas Solidarias y reparto de Folletos

Campaña "Elegí ser Donante. Vota por la Vida"

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